Sin tildes (III)

Después de mucho tiempo el otro día me compré un libro, un librito, más bien. Barato, pequeño, sexy. Una tarde tonta y derrochadora en la Fnac la tiene cualquiera.

El caso, os cuento, es que me lo he estado leyendo a pequeños mordisquitos aquí y allá por los bares del barrio. Cuando lees en un bar lo que estás haciendo es posar, hacerte visible, fardar un poco, si me entendeis.

Así que me dije, vamos a posar. Un ratito en esta barra y luego en otra, mariposeando las flores más rancias de la hostelería de la latina.

La clave del asunto es elegir los bares adecuados para que la estampa sea eficaz. Digna de ser observada. Nada de cafeterías chic o molonas llenas de cools que nada hacen más que coolear. Que eso está muy bien para un ratito. Pero cansa. Hay que ver la cantidad de gente a la que le resulta insoportable quedarse en casa solitos y tienen que bajar a los bares con sus chaquetas molonas, no vaya a ser que se les escape el próximo polvo, la próxima conversación idiota, la próxima raya.

Decía, pues, que me leí el librito en las barras de los taxistas, de los bares feos y muy de pueblo que tanto abundan en mi barrio. Encajar, lo que se dice encajar pues no encajaba. De eso se trataba, de elegir un entorno poco propicio para resaltar todavía más si cabe mi estampa bohemia del todoacien del H&M. Durante breves ratos fui ese jarrón que tenemos en el salón y que no hay puta forma de colocarlo adecuadamente. No pega con nada pero cuando lo vimos en la tienda nos molaba.

El libro me gustó. Pequeñito, manejable, ágil. Incluso tres chicas tres, se acercaron a pedirme fuego. Lo juro. Tienes fuego, si por supuesto. Chik, chik (o como suene la puta piedra de la chispa esa) gracias, no hay de qué.

Ahora me digo yo. ¿Cuántas chicas se me acercan a pedirme fuego cuando estoy en esas mismas barras dándole duro al pincho de tortilla y al cafelito a las cuatro de la tarde muerto de hambre y con el periódico? ¿Cuántas? Pues ninguna.

Pero no hay nada como crear estampas, visualizarse desde fuera y darle al piloto automático del cooleo-literato-pasaba-por-aquí-no-molo-más-porque-no-quiero.

El libro bien, muy recomendable, muy baratito y pequeñito.

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Ya he recuperado las tildes, pero se llama así esta cosa por eso de terminar una trilogía y por recomendación de una antigua lectora de las que llevan años comentando y a la que le estoy muy agradecido aunque no se me note nunca.

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Otra cosa mariposa. Aquí un señor muy majo incluye en su periódico online uno de mis textos de hace tiempo. Así que echadle un vistazo si quereis leer otras cosas bien aseaditas e interesantes.

Periódico Irreverentes

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