Peceras



Entro en el garito y viendo lo que alli había, siento la necesidad de que me partan la cara y poder salir por la puerta sin despedirme. Llevo un pedo moderado y todo lo que veo me aburre. Las fiestas en las que para entrar necesitas estar en la lista me parecen una gran memez, pero claro, Mary es de esas chicas que en cualquier momento de la noche agarra el movil y llama a algún tipo y le dice que si hay sitio en tal o cual sarao, que me apuntes a mi y tres más, ciao cariño, muchas gracias. Todo eso.

Preferiria haber seguido la noche de otra manera, mary y su amiga, yo y manu. Los cuatro bebiendo y charlando en cualquier antro de los de siempre. Garitos sin el monte everest hecho carne cuidando de la puerta.

Pensaba que la Latina era la cuna del postureo y de todas las conversaciones convencionales del universo, pero no. Todavía hay sitios peores donde esta prohibido ser un infeliz. Modernos medio cachas, de los que van al gimnasio dos veces por semana. Cortes de pelo estúpidos y gente deseando que el fotógrafo de turno inmortalice lo guapos que son. Osea.

No encajo. No lo soporto. No los soporto. No me soporto.

Agarro mi copa y pululo un poco observando el asunto. Una tras otra, todas las canciones escritas por retrasados mentales tienen cabida en el ipod de la dj, niña mona que da ese toque tan sofisticado a la fiesta. Pues no niña, para poner la de la mayonesa podrías haberte ahorrado los tatuajes underground y toda la ristra de camisetas molonas. Podrías haberte puesto enferma.

Mientras voy de aquí para allá, uno de los de seguridad (este va cinco veces mínimo al gimnasio) me sigue a una distancia prudencial. Se nota a leguas que yo no debería estar aquí. Algún error en la lista. Un virus infórmatico. Qué se yo.

Me lo estaba pasando bien, bien a mi manera. Metí la pata en el mexicano donde cenamos, y le pregunté demasiadas cosas personales a la amiga de Mary. Esas cosas que suelo hacer y no me pregunteis porqué.

A Mary la adoro por muchas razones pero una de las cosas que no me gustan de ella creo que son sus gustos nocturnos. Estas fiestas circo, repletas de gente cuya unica intención es ser mas moderno que el de al lado, me quitan la energia, francamente. Por otra parte, coincide que esa misma noche, a uno de los amantes de Mary le pica la polla y después de un montón de llamadas interrumpiendo la velada se nos ha unido. Pues vaya, demasiado para mi. Demasiada compañía.

Cuando las chicas van al baño, decido pirarme. No puedo respirar en ese sitio y quiero salir fuera. Me veo caminando por las calles con un cigarro en la boca y me encanta la sensación. Recuerdo que me dejé el portátil en la casa de Rosario y siento la necesidad de correr hacia él y escribir lo que tengo en la cabeza. Quiero rentabilizar los tres gintonics como sea.

Cuando estoy a punto de llegar, descubro que no tengo sus llaves. Las dejé en mi casa, que es donde pensaba dormir esa noche ya que ha vuelto la luz. Pero esa es otra historia.

De esa forma, todo mi odio y desesperación, todas esas grandes frases que bullían en mi cabeza desaparecieron para siempre. Quedaron en esa noche absurda en la que pensé que mi mierda de punto de vista podría significar algo.

Dos días después escribo esto y me sabe a nada. Conceptos caducados, repetitivos y sin ninguna furia.

Gente hablando de cosas. Que preguntan cosas y responden cosas. Acabados. Aburridos. Todos muertos.

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