Colectivos ofendidos


El asunto suele ir de esta manera. Alguien, utilizando su columna semanal, bitácora, espacio público o la hoja parroquial, le da a la tecla y se caga en tal o cual colectivo. Puede que lo haga con sobrados argumentos o llevado por los demonios. Puede que no generalice en absoluto y simplemente mencione a algún mal nacido que da la casualidad de que es taxista como podría ser matemático. Puede incluso que el que escriba tal ofensa no sea más que un desequilibrado con algún tipo de tara albergada desde su niñez en sus vísceras.

Igual odia, un suponer, a los traumatólogos. Colectivo al que culpa de todo mal por estar compinchados con las señoras de la limpieza, que ya sabemos que enceran más de la cuenta para que nos rompamos el fémur y así no les falte clientela a los primeros.

Decía (david que te pierdes) que alguien pone a parir a alguien o algunos. Entonces irremediablemente alguien de los algunos, o algunos de los algunos, deciden llenar los buzones de sugerencias o las cartas al director (david, muy espeso vas cariño) con un sentir muy ofendido y corporativista, mentándole la madre al escribiente primero.

El final de la historia es que el primero que le dio a la tecla acaba contestando en su hoja parroquial con multitud de disculpas y sentidas explicaciones. Y mucho mi intención no era esa, y si alguien se siente ofendido pido perdón y toneladas de gominolas para todos, no vaya a ser que no fomento a tal o cual colectivo.

Ahí es donde quería llegar (pues buenas líneas has tardado, mamón). El caso es que me molesta que la gente pida tanto perdón. Y si el objetivo último era el de ofender, joder y tocar los cojones? La gente recula demasiado pronto. Estoy un poco cansado de tanto buenrollismo pensante, tanto tolerante de salón y tanta mandanga tibia. Parece como si todo el mundo hiciera méritos para escribir en Público (ahí te has cubierto de gloria, chaval).

Desde aquí quiero reivindicar el hecho de que a veces hacemos las cosas para ofender, con o sin razón. Poner a parir razonablemente, generalizando un algo la cosa, es decir, cogiendo el todo por la parte, me parece legítimo. Igual que lo es el que exista contestación por parte de aquellos que se sientan ofendidos. Pero ojala alguien diga: eso es lo que quería decir, punto por punto, y ofendidos quedáis, mecagüenmismuelas.

Pero no, el asunto no va por ahí.

Luego está la capacidad, infinita diría yo, de la gente para sentirse parte del colectivo ofendido. Si alguien dice que los camareros son unos fracasados y ladrones, por qué coño tengo yo que sentirme ofendido? Y si los jóvenes treintañeros de este país son una panda de mimados inmaduros, a mí que mas me da. Igual es que a mí lo que opine el personal me la trae bastante floja últimamente. Puede ser, no digo que no.

Pero no me sale lo de ofenderme gratuitamente.

Si yo digo (ya lo has dicho davicito) que los videoartistas me parecen una panda de ladrones. Que el videoarte como concepto me da más asco que aspirar mi propio vómito. Que la propuesta no narrativa audiovisual se llama cine de igual modo. Y que tras la etiqueta de videoartista no hay más que un vacío en el que se esconden vagos y ladrones.

Ahora no me vengáis con que estoy generalizando, que si hay un finlandés que se hace unos videoartes de tres pares de cojones, con su propuesta formal bien aseadita y que para más INRI te hace pensar, el muy jodío, mientras chequeas su obra, en la inquina humana y en la madre teresa de calcuta. Que sí, que el finlandés ese mola mazo, excepciones habrá, no digo que no. O era sueco? o iraní? Claro que generalizo, pero quiero generalizar.

Igual es un problema numérico. Me explico. Si tu opinión la leen catorce puede que no tengas que rectificar y dibujar una puerta en la pared como el coyote para salir del apuro. Pero, y si te leen cien mil, entonces no hay escapatoria. Estás jodido. Negar la evidencia toca, amiguete.

Todo esto venía a cuento de una cosa. Algo que quería comentar.

Después de tanto rollo me da una pereza sobrehumana volver al motivo de tanto sermón. Lo dejo para otra ocasión.

En realidad creo que no tenía la mayor importancia.

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