El peso de la cámara

Llego a casa un poco borracho. Ha nevado a conciencia sobre Madrid.



Hemos jugado como niños pequeños con la cámara. Recordando, en mi caso, lo feliz que me hace salir a la calle con el peso de la cámara sobre mis hombros. Cuando tienes una actriz delante y miras por el visor, el regalo es maravilloso.



La hemos hecho correr, llorar, pasar frío. Luego hemos jugado con la nieve como niños pequeños. Contentos y satisfechos.



Si logramos montarlo antes de que termine el plazo, podreis ver el resultado y reiros de nosotros a gusto.



Y si nunca lo terminamos, qué más da. Yo al menos he sido feliz esta noche. Con la cámara, con la nieve, con mis amigos. Rodando algo que no estaba hecho todavía. Algo que solo habitaba en nuestras cabezas.

Necesito más noches como esta. Para nunca olvidar que en la vida pocas cosas me hacen tan feliz como encuadrar, pasar frío y regresar a casa sabiendo que todo esto tiene cierto sentido.

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