El día del router

Nos metemos en la ducha y buscamos la temperatura del agua. Ducharse con una chica siempre me ha parecido algo divertido. Con los pelos mojados le acaricio los pechos y le digo que podría escribir sobre esto. Ella me dice que estupendo. ¿Entonces, cómo crees que debería titularlo? Ella dice que no sabe y yo le digo que se podría llamar el día del router. No significa nada pero tiene su gracia. Ella asiente divertida.

Después, bajo el agua, sientes esa erección tan sincera que dan las prisas. No podemos entretenernos demasiado. Tenemos que bajar a buscar a mi casera al bar. Compromisos que nos liberan momentáneamente de algo que se nos estaba dando de muerte. Retozar horas y horas bajo el edredón dejando que el mundo se pudra allá fuera. Bajo la lluvia de una navidad elemental y confusa.

Horas antes, compartimos la manta del sofá y la idea ingenua de ver algunas pelis. La tele jamás se encendió y los dvds jamás salieron de su agujero. Ella me habló de su psicóloga y yo me preguntaba cuántas profesionales de la mente saben de mi existencia. Últimamente demasiadas. Podrían celebrar un simposio y acercar pareceres. Puede que la imagen que creen de mi se aproxime bastante.

El cariño es eso que uno consiente cuando te sientes consentido. Los silencios, las pausas, se van llenando de roces y caricias. Donde falta la palabra, el argumento, un ligero gemido llena el vacío. Así hasta que entre ella y yo no queda ni el resquicio por el que colar una declaración de independencia. Y una vez anexionados se despierta el hambre. Demasiadas horas apunto de algo. Demasiados besos en el cuello.

En la cama sacias ese apetito gigante que dos bolsas de palomitas no pudieron. 24 horas juntos gracias a la decisión de una chica el día anterior. Una chica que me miró a los ojos, decidida, convincente, sin red.

24 horas pegados, debajo del edredón. Riendo divertidos ante la posibilidad de que alguien invente una forma de despegarnos.

No sé si es la mejor forma de pasar una noche de invierno. Pero fue la única que se nos ocurrió. La única que supimos. La única que necesitamos.

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