A mi hermano

Alguien debería detener todo esto por unos instantes. Permitirnos analizar el proceso y las consecuencias. Dejarnos existir en dos sitios a la vez y saldar deudas pendientes. Cadáveres en el frigorífico. Pasados urgentes.

Alguien debería contarnos de verdad lo que sucede entre uno mismo y los demás. Cuál es el problema creado cuando los dos mundos colisionan y tan siquiera existe una fotografía nítida. Todos los astrónomos están durmiendo y no somos capaces de despertarlos.

Nunca quise a mi hermano como se quiere a un hermano. Fuimos desconocidos cuando la vida nos enseñó que no hay futuro.
Él no murió por nada concreto. En vida nunca fue, ni volvió, ni dañó, ni intentó, ni consiguió, ni murió por nada. Sí que quiso, supongo, me imagino.

Murió por no poder nadar. Cansado ya de todo se fue. Al tiburón le sucede que de no nadar se muere. A mi hermano, de no importar, se fue.

Luego pienso si lo mismo me sucederá a mí.

Regresé para escarbar en su nicho con las manos desnudas. Me arranqué las uñas y sangré en el intento. Sacarlo y hacerlo respirar es la intención de muchos de esos sueños, algunos de los cuales no volvían a mi cama desde hace años. Decirle, acaso, que ya está muerto y que lo anterior fue la vida, maldito gilipollas, cómo no pudiste darte cuenta.

Alguien debería explicarnos estas cosas.

Hacernos entender si las personas sin huellas dactilares pueden morirse. Saber si la gente poco importante muere de verdad o se muere demasiado menos. Que alguien me diga porqué todos los telescopios del mundo apuntaban a las estrellas cuando se murió mi hermano. Si todos estaban dormidos o a nadie le importaba un carajo.

Alguien debería escribir de una vez lo que de verdad sucede en los bares. Eso que le pasa al camarero cuando sirve copa tras copa, ido, desecho, ausente.

Alguien debería escribir lo que sucede cuando en ese bar soñó tu hermano con que todos los telescopios del mundo le apuntarían algún día. Antes de descubrir que la gente se duerme a menudo.

Y tú te vas del bar, para no volver nunca.

Mientras, él se queda un rato más. Apurando la copa sin saber que está muerto.

Desearía entrar para avisarle, y ya no puedo.

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