Nudo y desenlace

He colgado hace un rato y me he subido a casa. 51 minutos y 25 segundos dice mi teléfono que ha durado la llamada, la despedida. Releo la ficha en el listado de llamadas entrantes, junto a su nombre, su teléfono y la hora de inicio de la llamada.

Falta un dato. Cuánto dura lo que viene luego. Lo que viene ahora. Cuántos minutos y cuantos segundos durará esta noche.

Mi cabeza se ha vuelto a desordenar.

Lo intenté y no fue, no se pudo. Tenía que hacerlo, si no no me lo hubiese perdonado el resto de mi vida. Eso es lo único que me consuela.

Ahora duele.

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