Lo que dicen en las pelis

Cómo se llamaba la chica a la que saca a pasear John Travolta en Pulp Fiction, me pregunta. Yo no lo tengo claro así que busco la caja del DVD y contesto. Mia, la chica se llama Mia. Ella anota en su cuartilla algo y seguimos con el juego.

Una rima, otra rima y la canción que tiene en su cabeza va tomando forma. Hace miles de años de aquello. Recuerdo las pelusas en el suelo, el salón desordenado y los acordes de la guitarra repetidos un millón de veces. Así fue naciendo una canción que nos perdurará a todos.

"mi corazón tu aguja,
yo solo soy tu Mia”

Y nos hace gracia que ese sea el nombre y la posibilidad de que Mia encaje en el verso con tanta facilidad.

Pasamos la tarde de ese modo. Permanente recreo antes del examen de mates.

Luego pasa el tiempo y uno sube a cantarla con ella. Volviendo al recreo. Materializando algo mucho más importante que nosotros, que la propia canción. Materializando el recuerdo de aquella tarde en la que algo se fue escribiendo en unas cuartillas desordenadas mientras nadie nos sacaba fotos. Pero al cantarla lo que hicimos fue sacarnos una foto del pasado con algunos meses de retraso. Fotos en diferido que se pudren si no las revelas a tiempo.

Y veo el vídeo y se parece a la felicidad.

Ayer Silvi no tuvo una buena noche. El monstruo devora ilusiones tomó la forma de una sala con demasiadas baldosas sin zapatos que las pisoteen. Pero ella, que sabe que los monstruos no existen, contó sus chistes, cantó sus canciones, perdonó los espacios vacíos de la cuarta fila y sobre todo, alargó ese recreo eterno que todos necesitamos sentir alguna vez.

Existen cosas, como las canciones o las malas noches, que nos perdurarán después de muertos, igual que las cuartillas que se nos esconden detrás del sofá.

Silvi, ojalá veas el vídeo, sonrías y se parezca a la felicidad. Tres amigos en el recreo justo antes del examen. Importándonos un huevo la nota final.

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