Girando

Voy de camino a una cita. He quedado con una chica a la que no conozco y voy caminando hacia el lugar del encuentro. Podría quedarme en casa pero estoy haciendo cosas. Pienso en lo que diré cuando me la encuentre. Diremos hola, y hola y hola que tal. Luego seguiremos hablando y diciéndonos cosas. Puede que yo hable mucho o hable poco, puede que me equivoque como casi siempre y diga poco cuando ella espere más o diga mucho cuando ella espere que me calle. La gente hace esto a menudo, me digo. La gente sale constantemente de sus casa y se encuentra con gente y dicen cosas y escuchan cosas y algunos se quieren y otros se ríen y los hay que incluso se odian pero lo hacen constantemente, lo de salir digo, y así generan expectativas y dudas y ese combustible que luego todos masticamos a diario para no quedarnos quietos y desaparecidos.

Me apetece quedarme en casa. Desearía quedarme solo, callado, quietecito y respirando flojito para no molestarme. Desearía quedarme en casa y desaparecerme un rato, una noche más. Sin embargo tengo miedo, puede que si me quedo muy quieto el mundo se vaya a al mierda y deje de girar y todo desaparezca. Por mi culpa, por mi maldita culpa. Así que salgo y quedo con una chica, aporto mi grano de arena a todo esto. Genero dudas y expectativas y hago que el mundo siga girando.

Si nos encontramos y me preguntáis, oye qué hiciste el otro día, yo os contestaré pues quedé con una chica y hablamos de esto y dijimos lo otro. En el fondo no camino hacia una cita, lo que estoy haciendo es llenar diez minutos de conversación en días venideros. Puede que esto que pienso me dé para un par de páginas, de forma que también estoy escribiendo. Veis, ya no camino, en el fondo estoy haciendo un montón de cosas a la vez. Y también estoy nervioso, de una manera profesional, con oficio, pienso.

Puede que ella a los diez minutos piense que es mejor escuchar a su portera que las cosas que yo le digo. Puede que yo piense lo mismo y eso que no tengo portera. Es como si pensase que es mejor hablar con mi telefonillo que con ella. Odio los telefonillos, odio las porteras. Quiero a los telefonillos, quiero a las porteras.

Puede que avanzada la noche piense que me lo estoy pasando de puta madre y entonces, por pensar en paralelo y analizar la situación, el despiste me lleve a pensar y decir cosas que mejor no pensar ni decir y entonces ella vuelva a pensar en su portera. Pueden pasar muchas cosas pero lo que ya no va a pasar esta noche es que el mundo deje de girar y todo se vaya a la mierda por mi culpa. He salido de casa para quedar con una desconocida, justifico delante del mundo mi condición de persona humana presente y no desaparecida. Mi condición de telefonillo humano presente y no desaparecido.

Porqué me cuesta tanto expresarme? porque me cuesta tanto salir de casa y hacer esas cosas de mayores que tanto nos apetecían de pequeños?

A ella no la conozco. El otro día dejó una nota en el corcho de mi curro y la llamé. Conoce a alguien que yo conozco y ha escrito algo en un blog que yo tengo. No la he visto en mi vida. Es más divertido quedar con desconocidos que con gente conocida, pienso. Es más divertido quedarme en casa muy quieto, pienso.

El caso es que llego al lugar y me miro por última vez en el reflejo de un escaparate para ver que pinta tengo. Hace viento y mi pelo parece una casco. Sopla de nuevo y soy un miembro de Locomía, sopla otra vez y soy Camarón. Ahora Iker Jiménez. Mi pelo tiene vida propia. Si os encontráis con él os dirá, che voludo… el otro día quedé con una mina y… ya, mi pelo es argentino. Que putada, pensareis. Pues sí.

Llega un taxi y sé que es ella. Se acerca y digo hola, y ella hola, y yo que tal. Luego seguimos diciendo cosas pero no quería hablar hoy de eso. Desde el primer hola prefiero que siga la historia otra persona. Cedo los derechos de esa noche para que la cuente algún escritor muy de moda o algún periodista de renombre. Me da igual, yo no he venido a contar eso ahora. En serio, os cedo los derechos a todos vosotros.

Yo solo quería contar que el otro día quedé con una desconocida.

Puede que si me encontráis por ahí, yo os diga pues el otro día quedé con una chica y salí de casa e hice cosas.

Puede, me digo, que si me encontráis por ahí os diga simplemente que el otro día salí de casa decidido a empujar el mundo y hacer que esto siga girando.

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