El funcionamiento de esto

23.

Adoro besar a las chicas en la mejilla porque fonéticamente es la parte de su cuerpo más parecida a la vagina.

Antes la cosa funcionaba así. Yo escribía una frase más o menos contundente como la del principio y luego iba tirando del hilo hasta dar con un tema y os contaba las cosas que me iban bien o regular o las que tan siquiera me iban. Me bastaba con soltar la primera frase que tuviera en la cabeza para escribir todo lo demás. Y lo hacía siempre sin mucha premeditación y sin saber exactamente lo que os iba a contar. No es que disfrutase mucho de la labor. En el fondo escribir es un puto coñazo y yo nunca he querido ser escritor ni nada parecido.

Y lo hacía en cualquier ciber, rodeado de un par de gitanos tocacojones, de algunos niñatos jugando a los juegos de matar, y si tenía suerte, de alguna chica con lunares admirables en la terminal doce. Muchas veces tenía suerte, proclamo.

Lo soltaba todo de cualquier manera pensando en la necesidad de fumarme un cigarro a la salida y recordando si mi nevera me daría las buenas noches al llegar a casa.

Luego vosotras me decíais, jo como me gusta lo que has dicho… que pena me da eso o lo otro… eres tan divertido… te follaría si te encuentro por la calle por que tu ingenio, unido a esa pose desgarbada y tu sinceridad asombrosa, me dan unas ganas de lavarte el pelo que ya me dirás ahora que hago yo con el DVD que ha alquilado mi novio y su polvo finsemanero después de haberte leído, cahocarne. Bueno, eso exactamente nunca lo habéis dicho, aunque me juego dos mañanas a que alguna de vosotras lo ha pensado.

Y esa si es la parte más divertida de tener un blog. Los comentarios de después, la audiencia. Por eso escribo, para ser leído.

Pero ahora la cosa me ha dejado de funcionar de esa manera. De hecho, me ha dejado de funcionar de ninguna de las maneras. Os lo dice un tipo que sabe decir “es la primera vez que me pasa” en doce idiomas diferentes.

El caso es que en todo este tiempo transcurrido desde Martes he intentado en cuatro ocasiones escribir algo y no pude soltar ni una mierda. Bloqueo total y absoluto. Cero. Nada. Niet.

Podría decir que me da igual escribir o no, pero no es cierto. Podría decir que me da igual lo que opinéis de mi, pero os mentiría.

Algunas cosas si que me han pasado. Fui capaz de no dar mi número de teléfono a una chica a la mañana siguiente. Me he desmayado en la acera a la salida de un bar como si de un River Phoenix se tratase. Y sobre todo, me he comprado un super ordenador portátil con el que acoso a las camareras de la latina. Pero ni centrándome en alguna de las anécdotas he conseguido sacar nada.

Y ya no quiero decir nada más, Fin.

24.

Pequeño rock&roll en mi cabeza y todo eso. Hoy es nochebuena y acabo de subir a casa un poco pedo. Recién me he abierto un vino de la cesta de navidad de Manu. Él se ha dejado la cesta en mi casa el otro día y ayer me comí lo que quedaba de la tarta de chocolate y hoy le he abierto el vino. Como es mi amigo sé que no se va a mosquear. Esa es de las cosas que diferencian a una persona de las otras. Un amigo no es aquel del que sabes todo, ni con el que piensas en voz alta ni chorradas varias. De un amigo sabes lo que le jode y lo que no. Punto. Si le jodes es tu problema.

Quién te espera en una habitación de hotel, quien se estrella cuando tú te estrellas tan bien.

Y el caso es que me he abierto el ordenador por que las ganas de llorar eran tan intensas que he preferido dejarlas para luego y así poder inundarlo todo con más razón. Ya se ha hecho de noche y los bares estaban cerrando. Nochebuena.
Acabo de dejar a Carolina en la cola del super del corteinglés. Ella quería comprar no sé qué para hacer un arroz con leche y me dijo que la esperase en la cola. Yo le dije bien pero date prisa. A los dos minutos no sabía qué hacía allí y me fui. Ella está sola como yo y la posibilidad de pasar la noche juntos y quizás seguir bebiendo e incluso acostarnos me pareció demasiado obvio para una nochebuena.
Le mandé un mensaje.

ME FUI, ESPERO QUE NO TE ENFADES… DEMASIADO.

Las posibilidades de que algo salga bien son muchas. Las posibilidades de que algo salga mal son infinitas.

Ejemplo: piensas que te huelen los pies después de pasar todo el día en el curro y no quieres intimar con nadie para no pasar el bochorno. Algo así. Fin del ejemplo.

Antes de todo esto llevo dos días sin coger el teléfono a mis padres. Doce llamadas ayer y dieciocho hoy. Ayer fue el aniversario de la muerte de mi hermano. Pues sí, se murió la víspera de noche buena, es decir, todas las vísperas de noche buena. Un final a lo grande, me parece.
No cogí las llamadas porque quería evitar el llanto de mi madre y el tu padre no quiso llevarme al cementerio o el tu padre me llevó al cementerio y la losa estaba llena de musgo y el está lloviendo mucho y el no deberías pasar la nochebuena solo y lo importante es que seas feliz y estés bien. Sí cojones!!!! estoy bien y soy muy feliz y ella está llorando, y llora y llora, y mientras, yo lloro y lloro y lloro.

Después a la hora de la pena tus gintonics no te sientan tan bien, y tengo que ofrecerte yo el aire de la calle.

Sigo bebiendo el vino de Manu y retrocedo porque antes estaba bebiendo absolut-naranja en el curro con mis compañeros en plan estamos celebrando la navidad y hoy es nochebuena y todo eso. Yo solo quería pasear escuchando música para luego ir a comprarme un videojuego y leerme su manual de instrucciones en casa solito y feliz. Un juego, una botella de vino y la radio puesta, así es como me gusta pasar esta noche. Entonces Marisa, a la que acabo de conocer y que creo que trabaja en mi bar, me toca el paquete mientras bebemos y yo zorreo con Carolina y le digo que luego pasaré por su casa a hacerle compañía con mi juego y mis macarrones. Ella me dice que vive en el barrio del carmen y yo pienso Carmen y luego… pues dejo de pensar.

Ya sé que estás en otra amor, pequeño rock&roll, ya sé que estás a punto de decirme adiós.

Nos vamos con Desi y Jezabel y Carolina al bar donde trabaja Kia. Yo rodeado de chicas, ya sé que parezco un completo hijo de puta, pero el caso es que hablar con chicos me parece la labor menos provechosa del mundo y por lo general todos me caen mal. Los tíos te dicen chorradas que ya conoces y para colmo no me los quiero follar.
Kia nos saluda y nos sirve. Carolina pone mi mano en sus tetas, yo las estrujo y pienso que no estaría mal pasar la noche caliente. Nos tomamos una copa y no dejo de llamar guapa y tía buena a Kia, ella está currando como una loca y tiene un escote que deja ver sus pechos cuando se agacha a reponer la nevera. Jezabel y yo nos congratulamos de tal escena y no perdemos ojo al asunto.

Luego nos despedimos de las chicas y Carolina camina conmigo agarrada de mi brazo. Las calles de Madrid son el estercolero de chusma con pelucas y gente sola y triste. Al llegar a Sol la navidad me da una bofetada en forma de gente atareada precisamente en que se la vea atareada. Entonces pienso, yo voy caminando del brazo de una rubia con vestido de cuadros y medias rotas. En el fondo también estoy intentando que se me vea atareado.

Hablamos de esto y de lo otro, sin embargo, hablar es la mentira que creamos para no llorar. Ella me dice que quiere hacer un maldito arroz con leche pero en el fondo se pregunta si yo me animaré a subirla a mi casa y pasar la noche con ella. Yo le digo que no sé lo que lleva un arroz con leche y me pregunto si podría arrancarle las medias para saborear lo que hay debajo.

Finalmente llegamos al super y me voy. Corro hacia la Fnac para elegir un videojuego. Están a punto de cerrar y los empleados, esos chicos tan extrovertidos del chaleco, me dicen que van a cerrar y me invitan a salir. No termino de decidir mi compra y salgo a la calle confuso por no poder cumplir mi ritual de navidad. Carolina me llama un par de veces y no contesto. No tengo nada que decir. Acabo de abandonarla en la cola del super sin motivo alguno, voy un poco borracho y las explicaciones son frases hechas que en absoluto explican que soy un individuo cobarde y bastante gilipollas. Entonces decide dejar de llamar y me escribe un mensaje.

GRACIAS. FELIZ NAVIDAD.

Se lo ha tomado mejor de lo esperado y en el fondo está interpretando su papel en el juego. Camino escuchando a los planetas por gran vía. Me encanta estar ahí con sus luces y su gente y mi jodida libertad. Esa libertad que me cuesta cuarenta horas semanales de fingida discreción.

SOY RARO… A LA MIERDA LA NAVIDAD!! FELIZ ARROZ CON LECHE.

Le contesto.

Al rato me llama Kia para saber como estoy y me emociona que lo haga. La conozco desde hace muy poco pero ya la he visto llorar dos veces. Hay gente a la que conozco desde hace años y desconozco su primer apellido. Le prometo que esta noche publico una entrada. Que ya encontraré como hacerlo.

Entonces recuerdo a una chica que tiene internet y que vive cerca. Recuerdo que me abrazó esta tarde y me dio su teléfono. Recuerdo que me invitó a tomar algo en su casa para no sentirnos tan solos esta noche. Así que si llegáis a leer estas líneas es por que he logrado vencer mi timidez y llamarla. Será que he ido a su casa a enviar este texto y el que escribí ayer sobrio. Será que a lo mejor me he tomado una copa con ella y sus ojos me han preguntado que tal estás lindo.

Carolina me dice.

DE NUEVO GRACIAS POR HACERME SENTIR ASI DE BIEN.

Y yo no entiendo nada pero sigo bebiendo mi botella de vino.

26.

Estoy en el zaguán, ese café al que he convertido en mi oficina particular. Evidentemente la otra noche no fui capaz de llamar a nadie y suplicar una conexión para publicar esta cosa. Sencillamente me quedé dormido con el ordenador encendido y la habitación revuelta. Me desperté a las cuatro horas con un dolor de cabeza inexplicable

Hoy no trabajo y me acabo de levantar. Como mi conversación con la camarera atractiva es realmente inexistente debido a mis escasas artes sociales, pues he decidido leerme lo que tenía de los últimos días y publicarlo. Primero porque mi nivel de exhibicionismo es el que es y segundo porque no tengo nada más provechoso que hacer en este preciso instante.

Y me acabo de pedir un vino.

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