Raro de titular

No demasiado bien, la verdad. Tampoco una depresión bestial. Sencillamente algo triste. Triste normal, triste de andar por casa. En plan no me cojo el teléfono ni a mí mismo y a ratos me río y bebo y todo eso.

Vale que me he mudado y todo anda francamente. Vale que más de una me ha dicho que le parezco un tipo optimista. Vale que el otro día estuvo bien... y el otro y el otro... pero eso, que no me encuentro.

Le decía la otra noche a Chiara, con la segunda copa casi finiquitada y ante una dulcísima tarta de chocolate, que si uno abre un libro sobre mariposas, por ejemplo, no solo puede aprender sobre ellas. En absoluto. Lo interesante es lo que hay detrás. Digamos que ese libro significa la obsesión durante treinta años o toda una vida de un tipejo al que solo le interesaban las mariposas. Luego, después de dos infartos, tres exmujeres y miles de madrugones de esos que te ponen de mala ostia solo con mirarte al espejo, pues va el hombre y te suelta el tocho sobre las mariposas.

Y gracias a esa gente con obsesiones el mundo funciona de cojón de pato. Y uno se los queda mirando, o se les queda mirando en los documentales o en el telediario y siente envidia. Digamos que mi mayor obsesión me duró dos tardes y ni me acuerdo de como se llamaba. En serio, solo cuando compro veinticuatro rollos de papel higiénico en lugar de doce, pienso que tengo la vida medio planificada y me congratulo al hacer una apuesta a tan largo plazo.

Pues eso le decía, que la falta de objetivos concretos hacen que mi vida sea algo que me sucede sin que yo la haga suceder. Un incidente más antes de que me devuelvan a la caja.

He pagado mogollón de minutos en el ciber y me acabo de releer, cosa que nunca hago. El caso es que me da un poco de pena haber soltado esta cosa tan tristona. Quieras que no, este asunto que nos traemos a medias entre nosotros nos estaba quedando a ratos divertido. No en plan descojone pero qué coño, a veces uno tiene gracia y sin embargo ahora no sé.

Lo más importante que he intentado en este último mes es tratar de que la chica del mac que viene todas las tardes se aprendiera mi nombre. Pero nada.

Que no me encuentro y no me entero de cuales son mis mariposas.

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