Otras cantidades

No es el casting de OT, pero casi. En unas horas sabré si me alquilan el piso que quiero aunque la respuesta seguramente será NO. Y es por eso que estoy tan jodidamente jodido que me cago en la puta ostia, oyes.

Me reuní con mis caseros la otra mañana y todo parecía arreglado. Mucho que chico tan mono que voz de doblador que tienes que gracioso y que encanto. Encanto tu puta madre. El caso es que al final te empiezan a poner pegas a todo y a pedir cosas como un extracto bancario para ver la pasta que tengo o en que me lo he gastado. Eso lo vas a ves tú por el forro de mis cojones, ya te digo. Pasa que uno es camarero y a la gente le jode. Que más queréis, tengo un contrato INDEFINIDO, sí soy un puto currante fijo, igual que esos funcionarios con los que el casero me compara. Como comprenderás si ahora nos viene un funcionario a nosotros nos daría más seguridad. No sabes leer, no sabes escuchar! Mi contrato es fijo y gano el doble que cualquier funcionario de mierda con su plaza de mierda recién sacada!

En unas horas sabré si me eligen.

Parece increíble que a uno le cueste tanto vivir con cierta dignidad. Aunque si lo pienso menuda dignidad pagar lo que iba a pagar por un piso de cincuenta metros cuadrados. Y yo que soy asín pues lo iba a pagar gustoso. Todo por tener eso que la gente llama hogar, un lugar lejos de todo y cerca de mí mismo donde poder colgar mi sombrero de madrugada si lo tuviera, o almacenar libros si leyera o subir chicas para darles cariño si ellas quisieran subir de vez en cuando y no solo drogarse para después decirme que bueno lo tuyo chaval.

En unas horas me dicen algo. En unas horas el resultado del concurso sin premio de consolación. No hay premio para el que puso todos sus huevos en la misma cesta repugnante. Nosotros estamos arriesgando mucho, me dicen una pareja de jubilados que están forrados. Me lo dicen a MÍ, a un tipo que no para de currar y de correr, y de sudar y de soñar con que no le traten como a un delincuente. Se trata del dinero, ahí está, de un contrato, ahí está, queréis una carta astral, venga, sobre la mesa está. Que no falte de nada. Papeles para todos, fotocopias compulsadas, sonrisas cómplices, partidas de ajedrez. Pero mi alma no, eso no, nunca. Primero porque no sé si la tengo y segundo porque si algún día la encuentro nunca serías suficientemente dignos de contemplar el alma de un camarero. De una persona honrada.

En unas horas...

Supongo que al final nunca seré merecedor de tener una vecina como ella.

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