14 kilómetros por un polvo

He decidido pasar mi tarde libre del domingo en el ciber. Tenía una canción en la cabeza y quería escucharla. La he encontrado y ahora me siento bastante bien, bastante normal. Sé que no debe ser muy habitual lo que os cuento pero a estas alturas del asunto espero que esta forma absurda de perder el tiempo no os sorprenda demasiado.

Antes, eso sí, me he detenido en un semáforo en rojo y he esperado tranquilamente a que se pusiera en verde. Podía haber cruzado pero no lo hice. Aguardé pacientemente a que alguna chica guapa se detuviera enfrente para observarla y poder cruzarme con ella y su belleza. Estoy medio chiflado. En ocasiones me pregunto si la gente hace estas cosas o soy yo que las pienso demasiado y actúo como un idiota. Me pregunto si la gente las hace sin pensar o las piensa sin hacerlas. Me pregunto si todavía tengo remedio o soy un completo gilipollas.

Vengo de estar cuatro horas machacando mojitos y no quiero hablar con nadie. Solo necesito encontrar la puta canción que habita en mi cabeza. No sé la letra y ahora que la escucho me gusta cada vez más.

La escuché solo una vez, hace semanas y me enamoré. Yo estaba en un coche y ella conducía. Veníamos de pasar la noche juntos y regresábamos con retraso a la ciudad. Mi movil y la canción no dejaba de sonar. Se trata de el hombre que casi conoció a Michi Panero de Nacho Vegas.

Y claro, uno que nunca ha sido un gran amante y al que rara vez confunden con un caballero no puede dejar de sentirse identificado.

Ahora la gente guapa disfruta por la Latina con sus tatuajes y abalorios. No quiero hablar con nadie, no quiero que nadie me hable. Quiero encontrar un bocadillo que llevarme a casa y apagar la luz. Odio la gente que hace cosas o dice cosas o tan siquiera las piensa. El caso es que me mudo y tengo una oportunidad de ser feliz pero como soy alérgico a esa mierda pues tengo miedo.

A la chica que conduce el coche la conocí en un aeropuerto. Le pedí un cigarro para matar la espera por un amigo al que ella también esperaba. Cuatro días más tarde la chica conducía tras una noche sin condones y con el alcohol todavía fresco en el estómago.

Esa mañana le prometí que esto se titularía de esa manera tan rara independientemente del contenido.

He cumplido esa promesa y espero que la canción se vaya durante algún tiempo de mi cabeza.

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