Sin dientes no hay paraíso.

Me he roto un diente y me cago en lo más sagrado. Ya de por sí mi dentadura estaba un poco desfigurada con la falta de alguna pieza y colmillos en doble fila desde pequeñito. De hecho siempre sonreía con la boca lo más cerrada posible. No por falta de sentido del humor, si no por un excesivo sentido de la estética.

Ahora se me ha roto un diente del frente que deja ver un agujero negro. Parezco el cuñao ese de la tele. Intolerable, me digo. Intolerable que la mala suerte se cebe en mí, ahora que el buen tiempo exige enfrentarme a la vida ligero de ropa y en plena forma. El diente no viene si no a empeorar mi estado lamentable, en el que el pelo se me cae y los michelines empiezan a aflorar por culpa del exceso de copas, la ausencia de ejercicio físico, y sobre todo por la eliminación del tabaco de mi dieta mediterránea.

Que baje Dios y se me lleve de una vez. Mirando al cielo y todo eso, háganse cargo y visualicen la estampa.

El caso es que me da vergüenza hablar con la gente, salir de casa en general e ir a trabajar en particular. Me veo con la boca cerrada hasta que se solucione el asunto. Esa es otra, el viernes tengo por fin cita con el dentista. Sin embargo no sé cuando podrán ponerme un diente de mentira, eso siempre que tenga dinero para pagarlo.

Y lo que más me jode de todo esto es la posibilidad de conocer a LA CHICA DE MI VIDA en tales circunstancias, y que ella no vea que detrás de esta fachada desdentada se encuentra el galán que estaba deseando. Puede que nunca consiga el dinero necesario para pagar al dentista con lo cual mi vida se vaciará de contenido. Siempre que lo tuviera en algún momento.

De forma que lo único a lo que me dedicaré mientras no recupere el diente, lo único a lo que realmente dedicaré todos mis esfuerzos y sentidos, será a dos tareas titánicas. Por una parte intentar no morir calcinado en un incendio. Imagínense la identificación por la dentadura, qué vergüenza para mis padres. Y por otra parte a tratar de huir de la mujer de mi vida mientras mis dientes sigan ausentes. Se imaginan? Yo huyendo para los restos de la mujer que podría hacerme feliz. También para los restos, oigan.

Pues eso, que como ahora estoy huyendo de la mujer de mi vida, todas las demás podéis llamarme y dejar datos en mi correo y tal.
Amistad y lo que surja.

Sin romanticismos.
Sin promesas.
Sin atardeceres.
Sin dientes.
A caraperro.
En plan adultos y eso.

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