Me estoy quitando

La chica que se ha sentado en la mesa de al lado no está demasiado buena ni nada. Ha llegado con su bici y se ha pedido una caña en plan soy de Lavapiés qué coño miras. Aparenta estar tan segura de sí misma que tan siquiera ha sacado un libro y se limita a juguetear con su movil aparentando releer sms o simular llamadas urgentísimas.

Estoy en Tirso soportando mi resaca como buenamente puedo. La trerraza está concurrida y yo, como no tengo tanta confianza en mí mismo, sí he sacado un libro que me importa tres mierdas. Simulo que lo leo y levanto la vista continuamente mirando la vida pasar. Miento, veo las chicas pasar.
Ya he dicho que la chica de al lado no está demasiado buena, pero como me está mostrando sin pudor alguno su tanga y posee dos hermosos pechos, decido no dejar de mirarla hasta que se convierta en la tía buena que esta tarde de domingo necesita. Mientras eso sucede os contaré alguna cosa.

He estado enfermo a mi manera. Una manera terrible de enfermar, consistente en acudir poco al médico, ahogarme duramente entre ataques de tos y vómitos matutinos y sobre todo establecer el mínimo contacto con el mundo. Siento no haber cogido las llamadas ni contestado los mensajes. He sido malo malísimo. Si os sirve de excusa os diré que en algún momento realmente pensé que me moría. No poder respirar es lo peor que te puede pasar.

De todo esto ya hace algunas semanas, de modo que no quiero darle muchas vueltas al asunto. Solo añadiré que estoy dejando de fumar, así que dentro de poco me veré obligado a cambiar el lema de este blog. Me da mucha pena, siempre he pensado que una de las pocas cosas que hacía realmente bien era fumar, actividad para la que creo que hay que nacer. Digamos que siempre me he considerado un superdotado de la nicotina igual que otros niños tocan el piano o el violín.

De momento no tengo mucho más que contar y es que hoy no estoy nada pero nada inspirado. Eso sí, quiero agradecer todos los comentarios cariñosos que en las últimas entradas estais dejando. Siento una responsabilidad terrible al comprobar que cada vez nuevos lectores se suman a esta cosa. Mi vida es mucho más normal de lo que aquí describo y nunca he querido dar pena. Lo que pasa es que me sale así como muy pobrecito mío y así me va. Sorry.

Ahora venía un rollo sobre lo que me mola que me digais que soy guay y todo eso, pero uff, me estoy aburriendo solo de pensarlo y para colmo la chica de al lado me empieza a parecer un pibón de la muerte así que me pediré otra mientras le pongo ojitos de cordero degollado y pienso en secarle las gotitas de sudor de su espalda.

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