Breves


Tengo un corazón rojo de goma en la mano todo el día. Me lo dió mi doctora por lo de la rehabilitación de mi dedo. Tengo que apretarlo para luego soltarlo y que recupere su posición. Es sencilla la rehabilitación, pienso.

El caso es que me encanta llevarlo en la mano a todos los sitios. Quizás es lo más emocionante que me ha pasado últimamente. Ya sé que se pueden hacer muchas metáforas al respecto pero me da tanta pereza que solo diré una cosa. Cuando se me cae al suelo no se rompe. Tampoco es que rebote y regrese a mi mano. Sencillamente se cae pero no se rompe.

"Un corazón no es para siempre, a veces tienes que devolverlo" que decía mi primo.

He vuelto a beber demasiado. Casi veinticuatro horas. Mi tardío alcoholismo es preocupante y lo dejaría con tal de no tener que beber café en vasos de plástico mientras digo mi nombre en público.
La cosa es que intentamos acabar con el hígado de Rosario la otra noche. Todo salió mal. Aparte de guapa y tener un acento riquísimo, la tía tiene un talento especial para beber y bailar sin cansarse. Cerramos tantos bares que casi les borramos los nombres. Bebimo incluso en mi plaza. Botellón a las nueve de la mañana. Mi madre estaría tan orgullosa por haber madrugado que sería capaz de ir al chino a por más priva.

También he estado a punto de follar hace unos días. Digamos que cuarto y mitad de polvo. Ya nos conocíamos así que ella sabía a lo que se arriesgaba. En este caso el rollo fue en plan hermanos y como los hermanos no follan pues eso. Fue genial, la noche y la mañana. Retozar mientras el Lambrusco se calienta en las copas junto a la cama le daba un toque tan burgués que sentí miedo de mí mismo durante unos segundos. Luego se me olvidó y seguí con lo mío.


Cuendo no follar sea un deporte olímpico estaré en Pekín o donde coño hagan la cosa esa para reclamar mi medalla de plata. La de oro me informan que la tiene adjudicada un chaval de Ohaio que se lo monta peor que yo con las chicas. Claro, ahora está en la fase esa de elaborar un plan para entrar en el gimnasio y cargarse a todos sus compis de clase. Criatura. Pues eso, que elaborar explosivos caseros no le deja a uno demasiado tiempo para enrollarte con la Jenny que por cierto ya se ha operado las tetas.

Me he comprado unas gafas de sol tan baratas que si en diez días no se me derrite la retina y me quedo ciego, pienso reclamar el dinero.

Y he vuelto al Penta. El lugar donde el fantasma de mi hermano sigue bebiendo wisky-cola. Donde las sonrisas de las chicas compensa con creces el dolor de mi dedo roto. El lugar donde empezó todo hace tiempo, y donde debería acabar. El lugar donde se representa el guión más inverosímil de las noches de malasaña.

Que coñazo, ahora esto va del rollo diario personal. Que asco me doy la verdad. Me parezco a las quinceañeras esas de los poemas con letras de colores.

Necesito una copa.

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