Tres ocasiones

1

Fractura avulsión de falange media del 5º dedo de MSI.
Este fue el diagnóstico de la noche. Hubiera preferido cualquier otro.
Camarera del Sideral se fractura el alma bajo mis sábanas. Luego me pide matrimonio.
Por ejemplo.

Intenté hablar con ella después del concierto. Le pedí tantas copas como pude. Sin embargo, no pasé de ser el típico espantapájaros. Intenté bailar en el escenario junto con Cris y Manu. Intenté parecer divertido para que me viera. Pero ni el crusaito ni el bikindance me salvaron esta vez.
Con el trofeo al peor bailarín de la historia acudí de nuevo a su barra para pedir otra. Le pregunté algunas tonterías y me puse tan nervioso que podría haber recibido una puñalada con mil trayectorias. Pude comprobar que era simpática. Terrible, guapa, accesible, cordial. La odio. Luego nos fuimos a beber a otro lugar y la cosa se complicó. En fin.


2

"Soy gay". Eso le dije mientras abandonaba su entrepierna para buscar sus labios superiores."No podrías haber esperado un poco para decírmelo? Me acabo de correr, dame al menos un par de minutos, ya te vale." Se lo ha tomado mejor de lo esperado, pensé.

Después de esto la noche se convirtió en lo que yo deseaba. Pude saborear su cuerpo sin prisas. Hablamos, fumamos, tomamos té.
Ella estaba una noche en el Cosaco. Creí que se parecía a Amaral, aunque de cerca ya no se parecía en nada. Sencillo.
La chica que no se parece a Amaral es agradable, tiene sentido del humor y sortea mis mentiras con notable elegancia. La llamé y vino, sin más. No hubo segunda copa, en seguida subimos a casa.
Decirle que era gay fue la excusa para no follar cuando uno no está a lo que está y no quiere enfrascarse en explicaciones. Últimamente no follo la primera noche, ni la segunda. Últimamente no hago nada a la primera, ni a la segunda.

"Para ser mono, te lo curras mucho en la cama" "Ya, los gays es lo que tenemos"

Era todo lo que necesitaba. Disfrutar de nuestros cuerpos sin ninguna finalidad concreta. Separarme, fumar, el tiempo justo para regresar a sus pechos ya fríos, y calentarlos. Hablamos y reímos. Últimamente hablo demasiado en la cama, me lo tienen dicho.

"Es de lo más raro que me ha pasado en la cama con un tío" "Te pasarán cosas peores"

La chica que no se parece a Amaral tiene casi diez años menos que yo. Va al grano y parece que sabe lo que quiere.

Luego, a la hora de los taxis uno se calienta. Pero ya es tarde para volver a entrar en el armario. Me despedí de sus pezones y su piercing en el ombligo mientras ella me aseguraba que no borraría mi número de teléfono.

"Para qué quieres el teléfono de un gay?" "Ya veremos, ya veremos"

Cosas raras, noches raras... chico raro, chica rara. Yo qué sé.


3

Te despiertas a las cuatro y acudes al Vips de la calle Mayor a recoger a los chicos. Silvi y Manu ya han comido pero tú te mueres de hambre. Con la mano buena saboreas un bocadillo. Ellos, con sus cuatro manos buenas, se afanan en abrirme sobres de mayonesa con dispares resultados. Todo me hace gracia.

Es Domingo y las chicas de la Latina no pueden ser más guapas. Es domingo y no tienes nada que hacer. Es Domingo y pase lo que pase será culpa mía.

Vivir como un crápula, pensar como un crápula. Atormentarme continuamente adoptando esa pose de idiota urbanita. Escribir con muchos tacos para disimular mi carencia de sinónimos. Tanto esfuerzo para nada. Hoy es domingo y me gusta. Hoy es Domingo.

Caminamos hacia la plaza de España mientras cantamos, reímos y una nueva sensación se hace hueco en mi diccionario. Al llegar a la plaza nos apoderamos del césped. Silvi y yo compartimos el mp3 de Manu. Yo el auricular izquierdo. Comenzamos a cantar y bailar mientras Manu nos fotografía. Hacer el ridículo une mucho, pienso. Todo el mundo nos mira, los Japoneses nos sacan fotos y la hierba es jodidamente verde.

Hacemos un repaso rápido de los grandes éxitos de Iván Ferreiro, incluyendo dos versiones de Turnedo que casi arrancan los aplausos del respetable.
La plaza está atestada de gente, hace un día tan, tan... me muero de la vergüenza pero me encanta que nos miren. Todos quieren bailar con nosotros, abrazarnos y contagiarse de nuestra energía. A nuestro lado, la estatua del Quijote parece la triste obra de un taxidermista ciego, muerto y aburrido.

Uno es muy discreto en solitario. Acompañado, todos tenemos alma de corista.
Creo entender el significado de mi mano rota. El Domingo es mío. Eso quiere decir que puedo comenzar a beber en cualquier momento, confiando en que al caer la noche, pueda vencer mi timidez con esa chica que me estará esperando en cualquier bar.
Esa chica de 34 que vive sola en un piso con terraza, que ha usado cremas caras toda su vida, que bebe brugal con limón y que espera que justifique en su cama, el desayuno que me preparará por la mañana.

Vuelvo a escribir a lo Sabina, como dice Mer. Lo hago porque no puedo describir la sensación de la que os hablaba. Me siento despierto y el cielo es azul y el sol brilla. Juro que no he fumado nada y que no he bebido ni una sola copa… todavía. Sencillamente estoy ahí tumbado después de hacer el idiota. Tengo poco dinero, ninguna aspiración excepto acostarme con esas chicas que dicen que el cielo es azul y el sol brilla.

No tengo la capacidad de reflexión para explicarlo mejor. Tengo un dedo roto, patente de Corso para hacerme a la mar esa tarde con el único objetivo de ver si naufrago de una puta vez. Tengo un calendario vacío por las dos caras. Y estoy acompañado. Me siento acompañado.


Entonces tuve una certeza. Por una vez en mi vida, por una maldita vez, sentí que la vida no era una completa estafa.

Y entonces echamos a caminar.
Y me sentí sexy.

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