Cumpleaños o no



Hola! He vuelto aunque no sé de donde. Había olvidado que esto existía pero alguien me lo ha recordado. Venga, que caray, este post o actualización se lo dedico Mer, que tiene un blog y se llama Mercedes. Si supiera os linkaría a su apasionante mundo pero al fin y al cabo sabeis de sobra donde está.

El otro día comimos juntos y mantuvimos una de nuestras charlas.Primero me pone al tanto de las series que más se llevan en el mundo mundial. Luego nos contamos intimidades mientras sorbemos alguna cremita de verduras, y siempre hay un ratito para criticar a personas que nada nos han hecho. Supongo que deberíamos publicar una revista rosa con el título del editorial en permanentes luces de neón. En fin, que siempre consigue resetearme el disco duro.

Bah, al grano. El caso es que de toda esa charla solo recuerdo una palabra. Cumpleaños.
Nunca recuerdo esas fechas. No tengo ni idea de cuando cumplen mis padres, ni hermanos ni por supuesto mis mejores amigos. La explicación es muy simple. Soys muchos, hay demasiada información, demasiados partidos políticos y demasiados canales en la tele. Con tantas cosas, como voy a acordarme de las fechas.




Solamente recuerdo una fecha 3-3-90 día del nacimiento de una de mis sobrinas, y eso por que se trata de una multiplicación bien sencilla. Ahora bien, jamás recordaré felicitarla, pero si alguien me pregunta que día nació sé la respuesta y me llevo el quesito amarillo. Bien!

La chicas son un caso aparte. Muchas se molestan si no recuerdas su cumple y te miran realmente afectadas cuando les respondes que más que un olvido es una forma de ser. También existe esa especie protegida de mujer que en la segunda cita, con una copa en la mano, te pregunta sin venir a cuento que día es tu cumpleaños. Yo siempre pienso que me va a hacer la carta astral, pero no, la tía saca una libretita y se anota la maldita fecha en la última página. La cierra y te dice que te felicitará en su momento. Pero si quedan seis meses! Esta tía es una optimista incorregible, venga otra ronda, nos vamos a divertir.

Tampoco quería hablar de estas tontunas. En realidad quería contaros el sentimiento de pérdida tan profundo que uno siente cuando se va un amigo. Contaros esas cosas que todos sabemos cuando echamos de menos a alguien, el picor de la mano amputada, la quintaesencia de la añoranza. Dejaros perplejos con mi sabiduría y sensibilidad en plan hetero sensible. Pero tampoco me apetece mucho y ya sabemos lo que se siente cuando un amigo se va a Korea del Sur y se convierte en la persona más alta del país. Pues te jode, y eso es todo.

Lo que de verdad quería contar es aquello que he hecho estos meses de ausencia. En realidad nada o casi nada. Pero casi… Digamos que casi he cambiado de trabajo, casi he querido a una chica, casi alguien me ha felicitado por algo que hice y casi he sido perseguido por la mafia gitana.

He permanecido en doble fila todo este tiempo. Mal aparcado, con las luces de posición jugando al despiste y esperando a que la grúa me lleve al depósito, a la morgue de los que pierden el tiempo. Agazapado en mi asiento preparando escusas para la policía, en permanente agitación mental, esperando a que algo terrible sucediera en cualquier instante.

Como es el Toni´s? Así. Un lugar donde los camareros uniformados te sirven las copas con posavasos. Un lugar donde la botella de Brugal tiene redecilla. Asientos tapizados de terciopleo, desfile de peluquines y mujeres operadas. Lo peor de cada casa agarrado a la tabla de un permanente naufragio. Un piano bar de los de antes, con clase.



Como es el Toni´s? Silvi bastante achispada cantando tangos con la fuerza de un tsunami. Mi jefe al piano reencontrando su pasado. Belén preguntandome aquello que los dos ya sabemos. Una película de Alfredo Landa dirigida por Buñuel, actrices sin frase que sobreactúan, señores que cometen fallos de racord al pedir las copas.

Como es el Toni´s? Ducados con sabor a colonia Brumel. Concha poseída por Edith Piafh. Fotos sin revelar pudriéndose en el interior de una Olimpus. Notas de Malena incrustadas en las paredes y tarjetas de duquesas en las carteras.




Tampoco era esto. En realidad no era nada pero algo he dicho. En realidad todo lo anterior es mi ticket del parking. La posibilidad de meter el coche donde no moleste, donde nadie me pite, un refugio lejos de los policías del tiempo muerto.

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