Tomates y bigotes


Hablaré de mí.


Anoche me desvelé de madrugada. Algo habitual. Después de luchar contra mi insomnio durante horas con la sola ayuda de mi edredón nuevo de Ikea, decididí rendirme. Enfurecido, pensé que arrasar con la nevera y comerme todo lo que hubiera a mi paso era algo más que un mandato divino. Llego a la cocina y veo luz. Mi compañera de piso estaba en el baño, que está al lado de la cocina, depilándose el bigote. Así de simple, y no es que tenga bigote la verdad.

Para ella no existe el espacio tiempo, así que depilarse a las cinco de la madrugada no tiene nada de curioso. Hace tiempo que dejo de sorprenderme con esas cosas. Mientras hacíamos chistes sobre los chicos y chicas a los que habíamos besado con bigote, descubrí que todo mi arsenal calórico se resumía en rebanadas de pan, lonchas de queso cheedar y tomates, jugosos y relucientes tomates.

Entre chiste y chiste comencé a cortar tomates como si no existiera un mañana. Rodajas finas, gruesas, en tacos, en triángulos. Triki traka con los tomates, duro con ellos chaval.

Fue entonces cuando el sentido común se apoderó de mí. Bueno, no sé lo que fue pero algo me sacudió desde dentro y me hizo reflexionar. Me dí cuenta de lo que realmente estaba haciendo, cortar tomates de madrugada como un poseso mientras charlo con mi compañera que se depila el bigote. Y en ese preciso instante me deprimí y fui consciente de que me resulta imposible hacer cosas normales. Mi vida consiste en eso, momentos extraños donde realizas acciones extrañas a horas todavía más extrañas. No es que esté en contra de cortar tomates de madrugada, sencillamente es que me asusta pensar que esa situación me parecía de lo más normal y rutinario. Tomates y bigotes, bigotes y tomates.

Así que realicé una especie de hipnosis regresiva pero que solo alcanzaba mis últimas semanas de vida. Todo ello con el único fin de recordar las últimas cosas o decisiones raras que había tomado últimamente. Paso a enumerar algunas con el fin de contaros lo que no se debe hacer. Todo esto lo hago mientras espero a que la lavadora termine su ciclo. Por qué? Pues por que esto lo escribo yo y por que esto no lo lee nadie, lo que francamente, reconforta un huevo. Estos son mis consejos para una vida mejor. Más sociable y más integradora.


1- Cuando vayas al banco a ingresar dinero recuerda llevar dicho dinero encima. Es de muy mal gusto insistir para que te dejen pasar ya que no llegas al trabajo y luego, delante del mostrador, rebuscar en los bolsillos un dinero imaginario que nunca ha salido de tu casa.

2- En esas tardes melancólicas y aburridas que todos tenemos, nunca llames a una ex. Por lo menos asegúrate de que no te odia a muerte ni de que esté loca. Ayuda mucho pensar en por qué se acabó la historia antes de marcar su número.

3- No hagas chistes sobre el himno nacional Rumano, ni intentes cantarlo cuando tengas a un rumano delante. Puede que se enfade. Puede que no aprecie tu sutileza. Puede que la situación sea demasiado tensa. Puede que tengas que voler a tu casa con un dolor terrible en la boca del etómago.

4- Si tienes una entrevista de trabajo el jueves no aparezcas el miércoles. No te darán el trabajo por impaciente, es más, nunca te volverán a llamar. Compra una agenda y anota esas citas que nunca recuerdas. No pierdas la agenda en la parada del bus.

5- Si compras congelados en el champion vete a casa lo antes posible. No te entretengas de cañas, aunque la compañía sea grata. Procura no seguir luego de copas con las bolsas de la compra derritiéndose en las barras de la latina. Es feo, poco práctico.

6- Cuando la chica tan mona te pregunta si tienes algo parecido al Baileys pero que no sea Baileys, no está insinuando nada, no quiere filtrear. Lo que dice no significa dame tu teléfono en una servilleta que luego nos tomamos algo por ahí. Si no te limitas a tu cometido puede que luego venga su novio a recordarte lo del Baileys y acabe con tu servilleta en la mano.

7- Si de nuevo tienes una tarde aburrida y decides llamar a una ex, asegúrate de que ella tenga claro que es una ex. Explicate mejor la próxima vez.

8- Si al llegar a casa alguien ha escalado hasta la ventana para dejar regalos en el balcón, no hagas preguntas, sonríe.

9- Si la persona que te puede dar trabajo te pregunta si tienes alguna historia entre manos, no le cuentes la peli que viste el otro día de madrugada. Puede que él también la haya visto. Asúmelo, no tienes historia entre manos, es más, si la tuvieras no estarias hablando con ese señor.

10- Si estás muy boracho y tienes mucho frío, no hagas una fogata en en una plaza céntrica del centro de madrid. La gente ve el fuego y llama a la policía, no ven fuego y bajan sardinas para asar. Ojo.


… ya acabó la lavadora, pues eso.

1 comentario :

Publicar un comentario