Estos días

Decoración típicamente navideña.


Odiar las navidades es algo tan vulgar que en ocasiones me enferma. El verdadero espíritu navideño sería odiarlas durante todo el año y no esperar a estas fechas para que el tedio y la repugnancia nos invadan.

Supongo que todos tenemos nuestros motivos. En mi caso tengo los míos y los de todo el mundo.

Hablar de las luces en las calles, los escaparates con colores de club de carretera, los anuncios de colonia, los especiales de la tele, la lotería de navidad… en fin, todo esto sería suficiente para darse cuenta de la verdadera mierda que se nos viene encima.

El año pasado me prometí que estas navidades las pasaría en algún sitio donde nadie sepa lo que es la navidad. Me prometí bañarme en alguna playa de senegal mientras ustedes se toman las uvas rodeados de gente que también se toman las uvas, pero otras uvas distintas.

Una promesa más sin cumplir, como dejar de fumar, aprender inglés o leerme el manual de la videocámara de una maldita vez. Aquí estoy, en el centro de la ciudad, rodeado por todos los lados de navidad. O esto cambia o volverá a ser lo de siemrpre, otra nochebuena agarrado a una botella de vino, esperando la llamada de alguien y escuchando la radio.

Podría ir a cenar a algún restaurante siemrpe que en el menú se aclare que si alguien menciona que es nochebuena lo matan y los restos para el perro.

Escribo esto mientras releo una felicitación que acaba de llegar a mi buzón. Una empresa para la que hice un nosequé mal pagado hace años me felicita las fiestas y me dice, sin rubor ninguno, que me desean un año lleno de alegrías y buenos deseos. Deseo que me pagueis lo que es justo malditos gilipollas hijos de la gran p…

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