Cris

Un buen día Cris se arrojó desde la azotea del edificio donde tenía mi piso de tres habitaciones. Un buen día ella decidió hacerlo y yo no supe que decir para que desistiera. Sé que me habría escuchado, sé que se habria dejado aconsejar. Sé que podría habermela llevado entre lágrimas a casa, arroparla y prometerle un mundo mejor, un mundo donde la gente no escribe poesía. Un mundo donde la gente lee poesía pero nadie la escribe, donde no existen los poetas de bar, de feria del libro. Prometer, quizá, que nunca soltaría su mano, que siempre estaría allí con ella. No fui capaz, no dije nada, dudé un instante, ella puso su cara más dulce y saltó al vacío. Podría decir que yo morí con ella, que salté al vacío y todas esas cosas que dice la gente que firma los libros. No, yo me quedé en la azotea, manteniendo en mi retina esa mirada dulce. Fue ella la que saltó.

En cualquier novela al chocar el cuerpo con el suelo produciría un ruido sordo. Aquí, en mi pequeña historia el ruido que provocó Cris al llegar a la acera fue un ruido asqueroso. El ruido que produce una bolsa de huesos y vísceras al reventar es asqueroso. Y con ese ruido asqueroso se fue.
Tras el ruido, me quedé allí un ratro, me tumbé en el suelo, encendí un cigarro y observé atentamente el cielo. Pensaba que podría verla volar, pensé que su cuerpo rebotaría y regresaría de algún modo. Mi novia era increible y podría creer que era capaz de salir de esa. Caer desde un noveno, producir un ruido asqueroso y salvarse. Cris era capaz de eso y de mucho más. Bebía sangre y me leía mientras escribía, ella era capaz de todo. Pero no. Dijo ahí te quedas, que te vaya bonito mi niño. Adiós. Buenas noches. Chao.

Los salvavidas de los barcos, tan redondos y relucientes están bien. Dan la sensación de seguridad. Alguien ha visto alguien que se salvara agarrado a uno? Pues eso, que a veces uno no se salva por mucho que el barco tenga salvavidas.

Los cubos de basura contienen las cosas que no decimos a la gente antes de que salten por la azotea y se vayan para siemrpe. Esos cubos están en todas las aceras, en todos los portales. Todas las noches tienen que vaciarlos para que no nos avergoncemos al día siguiente. El mío es enorme, os lo juro. Las frases que nos tragamos para dentro nos matarían si no vaciaran los cubos. Es una mierda, lo sé, pero es la verdad y todos lo sabeis.

No hay comentarios :

Publicar un comentario